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ROGELIO FOJO
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Mire a su alrededor. Prenda la televisión. Abra la ventana. Es un evento histórico: todo el paisaje de Estados Unidos está cambiando. Si usted es un inmigrante recién llegado, tal vez le cueste notarlo, tal vez le parezca natural todo lo que ve, como si siempre hubiera sido igual. Pero diez años atrás, la fisonomía del país era muy, muy diferente. Los hispanos, o latinos, éramos casi invisibles, nuestras voces casi no se oían. Nuestros líderes centraban sus esfuerzos en la defensiva, para protegernos de esa costumbre de los políticos de culparnos de todo. “Sí se puede”, era nuestro lema, y lo repetíamos para convencernos y darnos ánimos, de que un día las cosas cambiarían.
Así pasó el siglo XX, centrado en las grandes luchas y victorias de la comunidad afroamericana por ser respetada y aceptada. Poco a poco lograron apagar los insultos racistas, que la música rap llenara las ondas de radio, que los actores afroamericanos comandaran la taquilla del cine, que los atletas negros inspiraran multitudes. Lucharon hasta alcanzar un mínimo de justicia, y el país ya no pudo ignorar ni atacar a esta comunidad sin pasar vergüenza.
Hoy, los 42 millones de hispanos de Estados Unidos hemos reemplazado ese movimiento sociocultural. Establecidos firmemente como la nueva y principal minoría étnica de la nación, nos movemos como una ola irresistible que transfigura todo lo que encuentra, fertilizando, revitalizando el suelo norteamericano. Y ya nadie, tampoco, puede ignorarnos.
Prenda la radio. Escuche las voces. Las palabras, la música, el arte, la política, el negocio… todo se hace crecientemente, abiertamente, orgullosamente, en nuestro idioma. Sí señor. Como dicen los ‘gringos’: se habla español.
Es difícil precisar en qué momento salió todo a la luz. En qué instante la lucha casi anónima pero imprescindible, esa de dientes apretados, de mangas remangadas, de manos llenas de tierra y sudor, la de César Chávez, el histórico líder de los campesinos, se reflejó de pronto a nivel popular.
Pero de pronto, salimos a bailar todos con los ritmos de Ricky Martin, Shakira, Christina Aguilera. A aplaudir el cine de “Amores Perros”, “Y tu mamá también”, “María llena de gracia”, “Los diarios de motocicleta”. A hacer cola en los estrenos de Hollywood con Robert Rodríguez, Guillermo del Toro, Jennifer López, Salma Hayek, Antonio Banderas.
Ah, y a elegir todos de
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