Cuando no existe una organización que proteja los intereses de la fuerza laboral, los salarios se mantienen deprimidos, el seguro médico y otras prestaciones se encuentran ausentes, los abusos y las arbitrariedades proliferan.(NILO/2MUN-DOS.COM)
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Cuando no existe una organización que proteja los intereses de la fuerza laboral, los salarios se mantienen deprimidos, el seguro médico y otras prestaciones se encuentran ausentes, los abusos y las arbitrariedades proliferan.(NILO/2MUN-DOS.COM)
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Por ANA ESTELA MARROQUÍN
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Mucha gente, la mayoría puede decirse, no sabe cuánto le debe al movimiento laboral. Derechos ahora consabidos, como el descanso semanal de dos días, salario mínimo, vacaciones pagadas, jornada de ocho horas, prohibición del trabajo infantil, el mismo derecho a organizarse no existieron siempre, ni son mucho menos concesiones generosas de parte de los dueños de fábricas e industrias, sino que fueron obtenidas a través de muchos esfuerzos y sacrificios a lo largo de más de dos siglos.
Antes de esto, la masa de trabajadores gozaba de escasos beneficios. Hace poco más de cien años, en Europa se castigaba o se deportaba a los obreros que querían organizarse, y en muchos países esto se sigue haciendo, a veces de manera descarnada y violenta, a veces de manera sofisticada.
Los avances de los trabajadores pueden ser vistos como un proceso acumulativo y global: son obtenidos poco a poco y después adoptados como normas laborales, primero en una nación, después en otra. Muchas leyes han tenido que cambiar en este proceso. En los siglos XVIII y XIX, cuando la jornada laboral podía ser hasta de 16 horas, estaba prohibido organizarse en Inglaterra, la cuna de la Revolución Industrial. Hoy, la ley protege en casi todas las naciones el derecho de los trabajadores a unirse y luchar por sus intereses. Por otro lado, es un hecho que las victorias de los trabajadores en una parte del mundo, tarde o temprano, trascienden y terminan universalizándose.
Pues bien, ya adentrados en el siglo XXI, puede afirmarse que la situación de los trabajadores en el mundo ha mejorado gracias al movimiento laboral. La expansión misma de la clase media fue posible en este país debido en buena parte al mejoramiento general del nivel de vida obtenido a través de la acción organizada de los trabajadores en las primeras décadas del XX.
En cambio, cuando no existe una organización que proteja los intereses de la fuerza laboral, los salarios se mantienen deprimidos, el seguro médico y otras prestaciones se encuentran ausentes, los abusos y las arbitrariedades proliferan. No es necesario trasladarse al Tercer Mundo para encontrar condiciones deplorables, incluso infames, de trabajo. Al debilitarse en años recientes el movimiento laboral en Estados Unidos, vuelven a manifestarse condiciones que se creían erradicadas, y sus víctimas son frecuentemente trabajadores indocumentados. Entre los jornaleros son comunes los casos de robo de salario y los accidentes laborales. Entre
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