Publicado el 01-27-2012
UN TIEMPO PARA LA ACCIÓN CATÓLICA Y LAS VOCES CATÓLICASPor Monseñor JOSÉ H. GOMEZ, Arzobispo de Los Ángeles |
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El jueves pasado en Roma, el Papa Benedicto XVI entregó un extraordinario mensaje a un grupo de obispos norteamericanos visitantes. Nuestro Santo Padre alabó a los fundadores de Norteamérica por su compromiso con la libertad religiosa y su idea de que las enseñanzas morales judeo-cristianas son esenciales para formar a los ciudadanos y las instituciones democráticas. El Papa advirtió que nuestra herencia de libertad religiosa enfrenta “graves amenazas” desde el “secularismo radical” de la opinión política y cultural de los líderes que cada vez son más y más hostiles al cristianismo”. El viernes pasado, el día después del discurso del Papa, nuestro gobierno federal dio un fallo que confirmó sus peores temores sobre el flujo anti-religioso y anti-cristiano de nuestro país. El Departamento de los Estados Unidos de Salud y Servicios Humanos anunció una decisión final para mandar que cada empleador de Estados Unidos debe proporcionar cobertura de seguro de salud que pone a disposición de sus empleados control de la natalidad, esterilización y aún drogas que provocan abortos gratis. El gobierno rechazó los esfuerzos de los obispos de Estados Unidos para negociar una exención basada en la fe para los empleadores –incluyendo hospitales católicos, caridades y colegios- que se oponen moralmente al aborto y la anticoncepción. En cambio, el gobierno nos está dando hasta agosto de 2013 para obedecer o sufrir las consecuencias: multas tan grandes que podrían llevar a algunos empleadores católicos a perder sus negocios. Es difícil no ver este nuevo mandato como un ataque directo a las conciencias católicas y la libertad de nuestras instituciones católicas. El mandato no promueve ningunas libertades civiles y no anticipa ningunas metas de salud significativas. El gobierno justifica el mandato argumentado que los empleadores que no proporcionen estos servicios están discriminando contra las mujeres. Pero el acceso a la libre anticoncepción nunca ha sido un derecho humano básico. Y no hay evidencia de que el control de la natalidad tenga algún efecto sobre la salud de las mujeres: el embarazo no es una enfermedad que requiera de “medicina preventiva”. El Departamento de Salud justifica la negación de exclusiones a las caridades católicas, los hospitales y colegios, porque ... |
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