Publicado el 08-22-2010
BENEDICTO XVI: “LA VIRGEN ANTICIPA NUESTRO FUTURO”Homilía en la Fiesta de la Asunción |
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CASTEL GANDOLFO.- Ofrecemos a continuación la homilía pronunciada ayer por el Papa Benedicto XVI, al presidir la Misa en la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva en Castel Gandolfo, en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen. * * * * * EMINENCIA, EXCELENCIA, AUTORIDADES, QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS, hoy la Iglesia celebra una de las más importantes fiestas del año litúrgico dedicadas a María Santísima: la Asunción. Al término de su vida terrena, María fue llevada en alma y cuerpo al Cielo, es decir, a la gloria de la vida eterna, en la comunión plena y perfecta con Dios. Este año se celebra el sexagésimo aniversario desde cuando el Venerable papa Pío XII, el 1 de noviembre de 1950, definió solemnemente este dogma, y quisiera leer – aunque es un poco complicada – la forma de la dogmatización. Dice el papa: “de tal modo la augusta Madre de Dios, arcanamente unida a Jesucristo desde toda la eternidad con un mismo decreto de predestinación, Inmaculada en su Concepción, Virgen sin mancha en su divina maternidad, generosa Socia del Divino Redentor, que ha traído un triunfo pleno sobre el pecado y sobre sus consecuencias, al final, como suprema coronación de sus privilegios, obtuvo el ser preservada de la corrupción del sepulcro y, vencida la muerte, como antes su Hijo, el ser elevada en cuerpo y alma a la gloria del Cielo, donde resplandece como Reina a la derecha de su Hijo, Rey inmortal por los siglos” (Const. ap. Munificentissimus Deus, AAS 42 (1950), 768-769). Éste es, por tanto, el núcleo de nuestra fe en la Asunción: nosotros creemos que María, como Cristo su Hijo, ya ha vencido la muerte y triunfa ya en la gloria celestial en la totalidad de su ser, “en alma y cuerpo”. San Pablo, en la segunda lectura de hoy, nos ayuda a arrojar un poco de luz sobre este misterio partiendo del hecho central de la historia humana y de nuestra fe: es decir, el hecho de la resurrección de Cristo, que es “la primicia de los que han muerto”. Inmersos en Su Misterio pascual, hemos sido hechos partícipes de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte. Aquí está el secreto sorprendente y la realidad clave de toda la historia humana. San Pablo nos dice que todos fuimos “incorporados” en Adán, el hombre primero y viejo, todos ... |
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