Publicado el 07-07-2006
LA RENOVACIÓN DE LAS URBES Y LOS BARRIOS BAJOS NO TIENE POR QUÉ SER UNA EXPERIENCIA CATASTRÓFICA PARA LOS TRABAJADORES Y SUS FAMILIAS |
|
|
||||
|
|
||||
el bienestar colectivo. Además, el aburguesamiento de un distrito es presentado como el resultado “natural” de las fuerzas del mercado, cuyo poder es capaz de transformar un conjunto decrépito, sórdido y económicamente deprimido, en un vecindario vibrante, con cafés, restaurantes, tiendas y servicios previamente ausentes. No hay conspiración de por medio, y todos, supuestamente, salen ganando. Y sin embargo, no es así. Un vecindario no lo hacen solamente sus accidentes geográficos, predios e infraestructura, sino además, y especialmente, sus gentes, y en la vida real, la revaloración de un barrio no entraña un proceso orgánico para levantar el nivel de vida de sus residentes o para intercalar familias pudientes con otras de escasos recursos que pudieran beneficiarse de escuelas mejor equipadas, maestros competentes, albercas, parques y programas para los niños. Cuando la escoba del aburguesamiento zonal actúa, la población de bajos ingresos es prácticamente barrida y empujada a las orillas, a los rincones donde se encuentran las escuelas más deficientes, las calles violentas, los vecindarios dilapidados, carentes de zonas verdes y estéticamente abominables. Los desplazados, especialmente si son arrendatarios, terminan atrapados en bolsones de pobreza, donde se incuban y concentran los peores males de una ciudad. Problema tanto más grave en una urbe como Los Angeles, que pierde más que gana vivienda costeable con el pasar de los años. Una ola de aburguesamiento no resuelve un problema social, sino más bien lo traslada a otro sitio. No eleva el nivel de vida de los residentes pobres de un distrito. Se deshace de ellos. Una clase con capital, educada y con mejor acceso a los políticos y a los bufetes de abogados, los reemplaza enteramente. El fenómeno está ocurriendo gradualmente en partes del parque McArthur y Pico Union, un distrito con gran futuro: está ubicado a pocas millas del centro, tiene un metro, un parque con su lago, tiendas y restaurantes accesibles a pie, y abundantes piezas de arquitectura victoriana, que con suficiente capital podrían ser restauradas algún día. Hasta finales de los 70, el parque McArthur todavía figuraba en las guías turísticas de Los Angeles como un paseo dominguero para llevar a los niños. Sin embargo, cuando los blancos de capa media desertaron del sector en los años 80, la alcaldía lo abandonó a su suerte, y en abril de 1992, las llamas levantadas por la golpiza a Rodney King, llegaron hasta allí. Fue el momento ... |
| <- Anterior | 1 | 2 | 3 | Siguiente -> |
|
> Inicio > > |
|
Acerca de Nosotros - Anúnciese - Suscripción - Contáctenos - Archivo de Noticias - FAQs - Privacy Notice - Copyright © Copyright 2008, Vida Nueva. This site is powered by Hispanic Digital Network(TMs) |

