El Padre Leslie Delgado ha servido a la gente del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en el Este de Los Angeles, por casi un cuarto de siglo.(Foto de la hermana NANCY MUNRO, CSJ)
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El Padre Leslie Delgado ha servido a la gente del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en el Este de Los Angeles, por casi un cuarto de siglo.(Foto de la hermana NANCY MUNRO, CSJ)
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VIDA NUEVA Por la hermana NANCY MUNRO, CSJ
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Cada mañana Vicenta Duarte de Delgado despertaba a su hijo menor Leslie, para que la acompañara a la Misa en la catedral de la Inmaculada Concepción en Colón, Panamá. Su madre se aseguraba de que Leslie nunca perdiera la Misa, especialmente cuando era su turno de servir como monaguillo.
El padre de Leslie, Lincoln Desmond Delgado, de ascendencia inglesa y española, trabajaba en la embajada británica en Panamá, y él, Vicenta y sus hijos vivían en un pequeño departamento en Colón. A pesar de que la familia era pobre, su padre –que era judío– se aseguraba de que sus hijos recibieran una buena educación católica, y él acompañaba a Vicenta y a sus hijos a la Misa cada domingo.
No obstante que los hijos trabajaban especialmente duro y terminaron con las mejores calificaciones en sus clases. Los cinco muchachos Delgado asistieron a la Academia de Santa María, a cargo de las Hermanas Franciscanas.
Y cada día, Vicenta Duarte Delgado oraba para que alguno de sus hijos llegara a ser sacerdote.
Hoy, el Padre Leslie Delgado es Pastor del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en el Este de Los Angeles –con 81 años, uno de los pastores de más edad que sirven en la historia de la Arquidiócesis de Los Angeles–. Recientemente él pidió al Cardenal Rogelio Mahony una extensión de su periodo como pastor en El Santuario, donde llegó como administrador en 1985 y se convirtió en Pastor en 1986.
“Yo vine aquí a enseñar y a ser Iglesia”, dice. Él ha hecho las dos cosas.
LLAMADO DE LOS CLARETIANOS
Colón estaba rodeado de “selva” o jungla, y en ambas, la catedral en Colón y las misiones en la selva. Leslie conoció a los misioneros claretianos. En 1942, cuando tenía sólo 13 años de edad, Leslie pidió llegar a ser un sacerdote claretiano.
En las horas antes de salir para el Seminario Menor en el área de Los Angeles, Leslie y su padre tallaron en una pieza de madera de balsa, un pequeño aeroplano equipado con una banda propulsora de caucho. No sería sino 13 años después, que volvería a ver otra vez a sus padres y su familia, manteniéndose solamente en contacto a través de cartas.
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