Publicado el 10-30-2009
LA MIGRACIÓN Y LA FAMILIAMonseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacán (México) |
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familias emigradas y que llegan a la propia comunidad. Jesús menciona como obra de misericordia que se hace a Él mismo cuando se atiende al forastero. Si queremos que traten humanamente a nuestros familiares, así debemos serlo con otros que viven cerca, para que seamos con ellos prójimos, como nos encarga Cristo Jesús. Atendamos especialmente a los más desprotegidos, por ejemplo los menores de edad y las mujeres. Cada persona que emigra es miembro de una familia; que la emigración no separe y divida las familias, hagamos todo lo posible por reunificarlas. En la medida de las propias responsabilidades y competencias, que se busque la creación de nuevas fuentes de empleo. Todo discípulo de Cristo está obligado moralmente a no desperdiciar oportunidad de que ganemos todos y en armonía. La caridad en la verdad nos lleve a ser creativos y solidarios. VN |
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