(cf. Apocalipsis 12:9; 20:2), se esfuerza por devorar al Hijo de María desde el primer momento de su nacimiento, despertando la envidia de Herodes y, más tarde, la enemistad de los judíos.
* Debido a sus indecibles privilegios, María puede ser descrita perfectamente como "envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas".
* Es cierto que los comentaristas entienden generalmente que el pasaje completo se aplica literalmente a la Iglesia, y que parte de los versos concuerdan mejor con la Iglesia que con María. Pero debe tenerse en cuenta que María es a la vez una figura de la Iglesia y su miembro más conspicuo. Lo que se dice de la Iglesia, en cierto modo se puede decir también de María. Por ello el pasaje del Apocalipsis (12:5-6) no se refiere a María como una mera adaptación (108), sino que se aplica a ella en un sentido verdaderamente literal que parece estar parcialmente limitado a ella y parcialmente extendido a toda la Iglesia. La relación de María con la Iglesia esta bien resumida en la expresión "collum corporis mystici" aplicada a Nuestra Señora por S. Bernardino de Siena. (109)
El Cardenal Newman (110) considera las dos dificultades contrarias a la interpretación anterior de la visión de la mujer y el niño: primero, se dice que está escasamente apoyada por los Padres; segundo, es un anacronismo atribuir a la era apostólica tal cuadro de la Madonna. En cuanto a la primera objeción, el eminente escritor dice:
Los cristianos nunca fueron a las Escrituras en busca de pruebas de sus doctrinas, hasta que se produjo esa necesidad real, debido a la presión de las controversias; si en aquellos tiempos la dignidad de la Bienaventurada Virgen era indudable por parte de todos, como un asunto de doctrina, las Escrituras continuarían siendo un libro cerrado para ellos en lo que respecta a la argumentación del asunto.
Después de desarrollar en profundidad esta respuesta, el cardenal continúa:
En cuanto a la segunda objeción que he considerado, lejos de admitirla, me parece que está elaborada sobre un simple hecho imaginario, y que la verdad del asunto se encuentra justo en el lado opuesto. La Virgen y el Niño no es una simple idea moderna; al contrario, ha sido representada una y otra vez, como sabe cualquiera que haya visitado
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