Los Estados Unidos es uno de los pocos países en el mundo que condena a niños y niñas a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional. (Illustracion Lori Nilo)
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Los Estados Unidos es uno de los pocos países en el mundo que condena a niños y niñas a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional. (Illustracion Lori Nilo)
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ROGELIO FOJO
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Tal vez parezca mentira -para quienes están acostumbrados a que sea Estados Unidos el que se indigne y acuse de ‘bárbaros’ a otros pueblos-, el más reciente hallazgo de los grupos Amnistía Internacional y Vigilancia de los Derechos Humanos (Human Rights Watch).
Es una denuncia grave, basada en hechos y cifras estadísticas. Se refiere al mayor castigo que un adulto puede propinar a un niño, al trato que recibe la infancia en este país.
Según revela el informe, Estados Unidos es uno de los pocos países en el mundo que condena a niños y niñas a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional.
Aunque estamos hablando obviamente de menores que han cometido algún tipo de crimen, es importante recordar que en todo el planeta, solamente Somalia y Estados Unidos le aplican este castigo tan desmesurado a los menores de edad. Ambas naciones se han negado a firmar “La Convención de los Derechos del Niño”, ratificada por todos los demás países del mundo, que prohíbe esta práctica bárbara, y al menos 132 países han rechazado el uso de esta sentencia totalmente.
A continuación, VIDA NUEVA detalla los puntos principales de este estudio, que se titula apropiadamente “El Resto De Sus Vidas”.
Los números hablan por sí mismos: hoy día se encuentran encerrados al menos 2225 niños y niñas en las prisiones de los Estados Unidos cumpliendo cadenas perpetuas por crímenes cometidos antes de haber alcanzado la edad de 18 años, y sin posibilidad de obtener libertad condicional (en comparación, en el resto del planeta sólo existen 12 niños cumpliendo sentencias similares)
El 16 por ciento de estos prisioneros estadounidenses tenía entre 13 y 15 años al momento de cometer los crímenes. Más de la mitad de estos niños (el 59 por ciento) fueron sentenciados a cadena perpetua sin libertad condicional la PRIMERA VEZ que cometieron un delito.
MENOS CRÍMENES PERO MÁS CONDENAS
La verdad que revelan los números presentados por Amnistía Internacional y Human Rights Watch, es paradójica: mientras menos jóvenes están cometiendo crímenes graves como homicidios, los estados están aumentando las sentencias a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional.
En 1990, 2234 niños y niñas fueron procesados en Estados Unidos por asesinato y un 2.9 por ciento a cadena perpetua sin derecho a
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