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institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar”.
Teniendo todo esto presente, nosotros, los obispos, ofrecemos consejo a nuestro pueblo católico de California en su respuesta a este cambio radical en las normas públicas de California respecto al matrimonio.
Primero, las uniones entre personas del mismo sexo no son iguales a las uniones entre personas del sexo opuesto. El matrimonio de un hombre y una mujer da acogida no solamente a su complementariedad sexual como lo ha designado la naturaleza, sino que incluye su capacidad de procrear. Lo ideal para el bienestar de los niños es nacer en el seno de un matrimonio tradicional y ser educados por una mamá y un papá. Reconocemos que hay madres/padres solteros y elogiamos los enormes sacrificios que ellos realizan para educar a sus hijos.
Segundo, debemos recordar que el matrimonio refleja la relación de Dios con nosotros –y que el matrimonio completa, enriquece y perpetúa a la humanidad–. Cuando los hombres y las mujeres consuman su matrimonio se ofrecen a Dios como co-creadores de un nuevo ser humano. Cualquier otro emparejamiento –aunque posiblemente ofrezca seguridad y compañía a las personas implicadas– no es un matrimonio. Debemos apoyar al matrimonio tradicional como origen de nuestra civilización, la base para una sociedad que pueda ser hogar para todos los seres humanos, y la reflexión de nuestra relación con Dios.
Tercero, debemos recordar que todos somos hijos de Dios, poseedores de dignidad humana y que cada uno de nosotros fue creado a imagen de Dios. El proteger la interpretación tradicional del matrimonio de ninguna manera tendría que menospreciar a nuestros hermanos y hermanas, –incluso si ellos no están de acuerdo con nosotros.
Cuarto, debemos orar y trabajar para que se resuelva de manera justa este asunto que es tan importante para el bienestar de la familia humana.
Quinto, como ciudadanos de California, debemos aprovechar la oportunidad de invalidar este fallo de la Corte Suprema de California. En la boleta de las elecciones generales de noviembre, encontrarán la Proposición 8, la cual dirá: “Solamente el
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