El desafío ecológico se convirtió en el centro del mensaje que Juan Pablo II dirigió desde la tranquilidad de los Alpes italianos en el encuentro público que ofreció a cientos de lugareños y turistas que se encuentran en la región disfrutando del espectác
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El desafío ecológico se convirtió en el centro del mensaje que Juan Pablo II dirigió desde la tranquilidad de los Alpes italianos en el encuentro público que ofreció a cientos de lugareños y turistas que se encuentran en la región disfrutando del espectác
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El desafío ecológico se convirtió en el centro del mensaje que Juan Pablo II dirigió desde la tranquilidad de los Alpes italianos en el encuentro público que ofreció a cientos de lugareños y turistas que se encuentran en la región disfrutando del espectáculo del Mont Blanc y de bosques de coníferas.
Al saludarles, el Papa les deseó una estación favorable, en especial a las muchas familias que viven del turismo. “Y a quienes, como yo -añadió-, están pasando un período de vacaciones les auguro que puedan gozar de tan numerosas bellezas naturales, del aire, de los bosques, de las aguas, con gran respeto por los tesoros que Dios nos ha encomendado.
“Cada vez que tengo la posibilidad de ir a la montaña -continuó diciendo el obispo de Roma-, y de contemplar estos paisajes, le doy gracias a Dios por la belleza majestuosa de la creación. Le doy gracias por su misma belleza, de la que el cosmos es como un reflejo, capaz de sorprender al corazón de los hombres y atraerlos a la belleza del Creador”.
La montaña, escuela de vida
Para el Papa, “la montaña, no sólo constituye un escenario para contemplar, sino que es también casi una escuela de vida. En ella se aprende a trabajar con fatiga para alcanzar una meta, a ayudarse mutuamente en los momentos de dificultad, a gustar juntos el silencio, a reconocer la propia pequeñez en un ambiente majestuoso.
“Todo esto invita a reflexionar sobre el papel del hombre en el cosmos -explicó el Santo Padre-. El ser humano, llamado a cultivar y custodiar el jardín del mundo, tiene una responsabilidad ante las generaciones futuras. El gran desafío ecológico encuentra en la Biblia una luminosa y fuerte base espiritual y ética en vista a una solución respetuosa del gran bien de la vida, de toda la vida. Que la humanidad del 2000 se reconcilie con la creación y encuentre los caminos de un desarrollo armónico y sostenible”.
Víctimas del túnel
del Mont Blanc
Al saludar en francés a los habitantes francófonos del Valle de Aosta, Juan Pablo II quiso recordar a las personas que en el invierno pasado murieron víctimas de aludes y confió al Señor a todos los que murieron en el accidente del túnel del Mont Blanc, asociándose al dolor de todas las familias.
“Ora et labora” en el 2000
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