Llevar estas heridas –al mismo tiempo que imploramos a Cristo nuestro Sanador que nos regale el bálsamo de sanación con el que Su Espíritu nos unge- es nuestro regalo y nuestra tarea mientras continúa nuestra marcha hacia adelante... -Cardenal Mahony
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Llevar estas heridas –al mismo tiempo que imploramos a Cristo nuestro Sanador que nos regale el bálsamo de sanación con el que Su Espíritu nos unge- es nuestro regalo y nuestra tarea mientras continúa nuestra marcha hacia adelante... -Cardenal Mahony
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ACC
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errores y juicios equivocados que hice. De la misma manera expresé mi petición de perdón a todos ustedes a nombre personal y en nombre de la Iglesia, sin culpar a ninguna persona de los diferentes períodos históricos.
Me he quedado sorprendido por el interés y comprensión de todas las personas que sirven en posiciones de liderazgo a través de la Arquidiócesis, así como por las fervientes oraciones elevadas por todas las víctimas y sobrevivientes y por la generosidad heroica que tantos de ustedes están manifestando para ayudar en la total satisfacción de esta deuda. Muchas parroquias hicieron donaciones especiales para ayudar a cubrir la deuda mientras que otras hicieron préstamos con muy bajo o con ningún interés. Los feligreses de algunas parroquias tuvieron la iniciativa de promover diversas acciones para recaudar fondos invitando a otras personas a colaborar en estos generosos esfuerzos.
Muchos de los sacerdotes de nuestra Arquidiócesis donaron un mes de su salario para ayudar. Sorpresivamente siguen llegando por correo cheques inesperados, viniendo estos de individuos no solo de nuestra Arquidiócesis sino de diversos lugares de California y de sitios aún más allá de nuestro Estado.
Todas estas expresiones son más que actos meramente externos. Son acciones que demuestran un entendimiento profundo de lo que significa ser verdaderamente miembros del Único Cuerpo de Cristo.
Las narraciones evangélicas que nos hablan de Cristo Resucitado nos hacen ver claramente como el cuerpo glorificado de Cristo lleva todavía la marca de sus heridas. De la misma manera también la Iglesia, -su Cuerpo- lleva sus heridas.
Llevar estas heridas –al mismo tiempo que imploramos a Cristo nuestro Sanador que nos regale el bálsamo de sanación con el que Su Espíritu nos unge- es nuestro regalo y nuestra tarea mientras continúa nuestra marcha hacia adelante esforzándonos por llegar a alcanzar aquella vida abundante en la que Cristo será todo en todos y donde toda lágrima será enjugada.
Que Nuestra Señora de Los Ángeles continúe guiándonos y dirigiéndonos en el espíritu de sanación, reconciliación, unidad y recuperación. VN
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