El diseñador de la nueva Catedral de Nuestra Señora de los Angeles, el arquitecto español José Rafael Moneo, frente a su visión hecha realidad.(Foto Victor Aleman)
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El diseñador de la nueva Catedral de Nuestra Señora de los Angeles, el arquitecto español José Rafael Moneo, frente a su visión hecha realidad.(Foto Victor Aleman)
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ROGELIO FOJO
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un servicio religioso en esta catedral, tanto como aquella persona que en un momento se sienta sola y quiera encontrarse a solas con aquellas preguntas últimas y más profundas, crea que éste es el lugar en que pueda hacerlo".
La pregunta repetida una y otra vez por los periodistas que se enfrentan deslumbrados a un visionario como José Rafael Moneo es la siguiente: ¿Que es lo que le hace sentir ver que tras tantos años de dedicación, su proyecto es ya una realidad y que tantas generaciones van a disfrutarla?
"Como lo he dicho en muchas ocasiones en mi vida profesional -respondió el arquitecto español-, al acabar un trabajo hay un sentimiento agridulce; por un lado, uno se da cuenta de los muchos problemas y de las muchas dificultades que obras como éstas han tenido, y se siente satisfecho de haber llegado al final. Pero también hay tristeza al abandonar el contacto con una ciudad que, durante estos seis años, ha sido un término de referencia en mi vida. Y también hay en estos momentos interés en ver cómo el edificio es hecho suyo por parte de los angelinos. Tengo ganas de que, tras estas festividades, la catedral , esta plaza, las capillas, puedan ser dominadas y puedan sentirlas como suyas la gente de esta ciudad. Y por esto realmente me apetece que estos días se vayan pronto para poder ver al edificio, como decía antes, ya con su vida propia".
Usted ha tenido una carrera prestigiosa, ha hecho muchísimas obras, pero considera que este proyecto ha sido un desafío especial por ser una catedral?, le preguntaron al arquitecto.
"Sin ninguna duda -finaliza diciendo José Rafael Moneo-. Es más fácil responder a una pregunta que tiene más claro el contenido programático, digamos un museo, digamos un auditorio, que enfrentarse a este problema de un edificio que debe recoger el contenido simbólico de la arquitectura religiosa y que, al mismo tiempo, debe ayudar a las gentes a entroncarse con lo que ellos piensan que es lo sagrado y lo que es el encuentro con Dios. Esto en un momento en que la sociedad es mucho menos homogénea y que la cultura está mucho menos compartida, ver que de repente en las manos de un individuo se pone la obligación de dar una respuesta, me ha hecho sentir y ver este proyecto como un proyecto más
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