(Foto: Gregory A. Shemitz /Long Island Catholic/ CNS)
|
|
(Foto: Gregory A. Shemitz /Long Island Catholic/ CNS)
|
|
|
Por GEMA RAMÍREZ
|
|
Ya se respira en el ambiente el espíritu del tiempo de Cuaresma, este es el tiempo de preparación para la Pascua, en estos días es cuando los católicos debemos practicar la oración, el ayuno y la limosna. Para revisar a la luz de la palabra de Dios nuestras actitudes y conductas que no van muy de acuerdo con el Evangelio de Jesús. Esta ocasión Vida Nueva reunió algunas impresiones de católicos de diferentes naciones.
MEXICO
MARÍA EUGENIA MORA es originaria de León, Guanajuato, aunque creció en la Ciudad de México. Ella cuenta con 63 años de edad, y actualmente se dedica al hogar.
“Para mí la Cuaresma es un tiempo muy importante de reflexión consigo mismo y al tener ese encuentro personal, nos podemos encontrar mejor con los demás.
“Yo como abuelita entiendo que es muy necesario que mis nietos conozcan la Cuaresma, porque es una parte muy importante de la vida de Jesucristo. Los 40 días que Él estuvo en el desierto, yo creo que nos enseñan mucho sobre nuestra religión católica y que nosotros debemos abrirnos totalmente a Jesucristo.
“Que los jóvenes sepan que en cualquier situación en la que se encuentren, que no están solos y que Jesús está siempre a su lado”.
María continuó: “La forma en que yo recuerdo la Cuaresma en mi hogar era la abstinencia de comer carne los días viernes, por ello yo esos días preparo nopales con pipián y papas, otras veces hago sopa de lentejas o de habas, tortitas de camarón, tortitas de papa, o capirotada. El Viernes Santo es el día de la Virgen Dolorosa y mi tradición es que preparo todos los platillos para compartirlos con mi familia. Todos los viernes rezamos el Viacrucis recordando todo lo que Dios caminó y se sacrificó por nosotros.
“El día de la Crucifixión mi mamá nos preparaba un agua fresca que era como un recuerdo de las lágrimas de la Virgen María por su hijo Jesús, se molía betabel, plátano, lechuga romana, naranja y todo eso se endulzaba. La costumbre que conservamos es que el Viernes Santo visitamos 7 templos como recuerdo de lo que Cristo caminó y se sacrificó. La gente no se bañaba ese día viernes, lo hacían hasta el día Sábado Santo y hasta se
...
|