Después de su bautizo, la Catedral de Nuestra Señora de los Angeles abrió sus puertas a su feligresía multirracial y multicultural. (Foto Victor Aleman)
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Después de su bautizo, la Catedral de Nuestra Señora de los Angeles abrió sus puertas a su feligresía multirracial y multicultural. (Foto Victor Aleman)
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PATRICIA PRIETO
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Después de seis años de proyecto y cuatro de construcción, la edificación de la catedral católica de Los Angeles fue finiquitada y, el pasado dos de septiembre, adquirió su naturaleza de templo al ser bautizada con el nombre de Catedral de Nuestra Señora de los Angeles. Tres mil feligreses de diversas razas y culturas (incluyendo a laicos, ministros, diáconos, religiosas, sacerdotes y la alta jerarquía del clero) fueron testigos de este rito sacramental que fue proclamado por el Cardenal Rogelio Mahony.
Al tercer golpe, sus puertas se abrieron para dar paso a los generosos donantes, la feligresía y los miembros del clero que fueron invitados para ser partícipes de la celebración de los ritos de Dedicación e Iniciación que dieron vida sacra y esencia católica a la edificación, que al ser levantada sobre la histórica ruta del "Camino Real" (hoy la autopista 101) revivió la labor evangelizadora del beato Junípero Serra, fundador de las misiones católicas de California.
Los primeros en cruzar el umbral fueron los indígenas gabrielinos (habitantes originales de esta región), quienes trajeron las reliquias patronales que fueron enterradas en cada uno de los altares de la nueva catedral. Luego ingresó el Cardenal Rogelio Mahony, seguido por once purpurados de otras diócesis de los Estados Unidos, siete obispos regionales y 70 obispos que vinieron del oeste de la nación, 674 sacerdotes diocesanos y de otras congregaciones religiosas que sirven a la Arquidiócesis de Los Angeles y 1,500 feligreses (donantes; diseñador, arquitectos, artistas y trabajadores que intervinieron en la construcción de la catedral; representantes políticos y comunitarios de la ciudad; miembros del coro; personal voluntario; ujieres; ministros de la Palabra; estudiantes de las escuelas católicas y laicos de diversas parroquias).
Cuando toda la asamblea estuvo acomodada en las bancas del templo, se dio comienzo a la ceremonia que duró más de cuatro horas e inició con las palabras de bienvenida del Cardenal Mahony, quien resaltó la presencia del nuncio apostólico que representa a su Santidad Juan Pablo II en los Estados Unidos, Cardenal James Francis Stafford y agradeció públicamente la labor del diseñador español José Rafael Moneo y la presencia de todos los creyentes, que con las características particulares de sus rostros daban testimonio claro de la diversidad cultural y racial que existe en la Arquidiócesis de Los Angeles, la más grande de la nación tanto en números de feligreses como en extensión.
"Hoy
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