Después de su bautizo, la Catedral de Nuestra Señora de los Angeles abrió sus puertas a su feligresía multirracial y multicultural. (Foto Victor Aleman)
|
|
Después de su bautizo, la Catedral de Nuestra Señora de los Angeles abrió sus puertas a su feligresía multirracial y multicultural. (Foto Victor Aleman)
|
|
|
PATRICIA PRIETO
|
|
lancen una mirada a la gran cruz en el lado este o al gran campanario en el lado oeste".
"La catedral es nuestra altura. Desde aquí vislumbramos nuestra gran ciudad entre muchas ciudades, el hogar de personas de muchas razas, países y lenguajes... Finalmente ahí está una noble gran iglesia en el corazón de Los Angeles, irradiando hacia el eje cívico y gubernamental, hacia los puntos de importancia comercial, residencial y cultural de nuestra ciudad, todos a horcajadas en lo histórico y la historia, de El Camino Real".
Ritos de la Dedicación
y Unción del templo
Concluida la Homilía, el Cardenal Mahony prosiguió con los ritos tradicionales que se realizan para la dedicación y consagración de una iglesia catedral. De acuerdo a la tradición de la Iglesia, tanto el Rito de Occidente como el Rito de Oriente, se incluye (secuencialmente) los ritos de unción, incienso, vestidura e iluminación del altar. Sin embargo, antes de dar comienzo con estos ritos, se cantaron las Letanías de los Santos. Luego el Cardenal Rogelio Mahony depositó en la base del altar mayor las reliquias de la nueva Catedral, conformadas por 26 hijos e hijas de Dios canonizadas o beatificadas por entregar su vida a la evangelización o por ser mártires de su fe.
Enterradas las reliquias, se cantó el poderoso "Amén" con el que se proclamó la plegaria de la Dedicación. Inmediatamente, el Cardenal procedió a ungir la mesa central del altar con el Aceite Crismal (elaborado con aceite de olivo infundido con rica fragancia) que le dio la esencia sagrada para la celebración del culto.
Al mismo tiempo que el Cardenal Mahony ungía con sus manos la extensa mesa de mármol rojizo, los cinco obispos auxiliares de la Arquidiócesis (los monseñores Edward Clark, Thomas Curry, Joseph Sartoris, Gerald Wilkerson y Gabino Zavala,) ungieron las paredes del templo, formando con el aceite crismal una cruz debajo de cada uno de los doce candelabros que adornan el ala central de la catedral y hacen alusión a los doce apóstoles de la cristiandad.
Seguidamente se llevó a cabo el rito de la purificación del templo con incienso. El Cardenal se encargó de prender el incienso con que se depuró el altar mayor y una docena de hermanas vietnamitas (de la Orden de los Amantes de la Santa Cruz, al ritmo de una melodía interpretada en vietnamita,
...
|