Rosa María Choy Pop, izquierda, y Débora Rutilia, frente al sitio de construcción de los nuevos hogares en la base del volcán Tolimán en Panabaj, Guatemala. Las nuevas casas reemplazarán aquellas que fueron barridas por los deslaves del 5 de octubre del a
|
|
Rosa María Choy Pop, izquierda, y Débora Rutilia, frente al sitio de construcción de los nuevos hogares en la base del volcán Tolimán en Panabaj, Guatemala. Las nuevas casas reemplazarán aquellas que fueron barridas por los deslaves del 5 de octubre del a
|
|
|
|
|
BATALLA DE PALABRAS Y DEFINICIONES MOLDEA AL DEBATE MIGRATORIO EN LOS ESTADOS UNIDOS
WASHINGTON, (EFE).- El debate por la reforma migratoria se ha convertido en una de batalla de palabras, donde el uso de términos como "amnistía", "extranjeros ilegales" o "trabajadores indocumentados" o "ciudadanía ganada" mueven a la opinión pública como una veleta.
Quienes se oponen a legalizar a unos 12 millones de inmigrantes que viven en EE.UU sin papeles, insisten en aludir a ellos como "extranjeros ilegales" (o simplemente "ilegales") y consideran que regularizar su estatus migratorio equivaldría a una "amnistía".
Por el contrario, quienes pugnan por regularizar la situación de esas personas se preocupan por llamarlos "trabajadores indocumentados" y sostienen que es hora de abrirles una vía legal para su "ciudadanía ganada".
El pulso semántico por imponer una u otra definición es evidente en cualquier debate sobre migración en el Congreso y en los medios informativos, mientras los estadounidenses buscan formarse sus propias opiniones sobre un tema que gana temperatura en Washington.
"La gente no entiende la diferencia entre amnistía, programa temporal, trabajadores indocumentados, ilegales, legales", dijo Trevor Parry-Giles, experto de la Universidad de Maryland en retórica, estrategia política y comunicación.
Agregó que "cuando hay una gama tan amplia de significados sobre un fenómeno, los políticos en particular se apuran a moldear las definiciones según sus intereses".
"Inmigrante ilegal significa alguien que se infiltra por las fronteras y se queda con los empleos de los estadounidenses. Pero un trabajador indocumentado es la persona que arregla tu techo o te ayudó a conseguir tu café esta mañana", comparó.
Según el experto, el resultado del "juego de definiciones" puede afectar el desenlace de la reforma migratoria. "Como en muchos temas importantes, el umbral inicial es tratar de establecer las definiciones y creo que las encuestas van a hacer una gran diferencia", indicó.
De hecho, los matices en algunas encuestas son evidentes. Un estudio del Centro de Investigación Pew divulgado el jueves señaló que más de la mitad (53 por ciento) de los estadounidenses cree que los "inmigrantes ilegales" deben ser enviados de regreso a sus países, mientras 40 por ciento prefiere darles un permiso legal para quedarse en EE.UU.
Pero al día siguiente otra encuesta encargada por Foro Nacional de Inmigración y el Instituto Manhattan mostró otro panorama: tres cuartos (76 por
...
|