Publicado el 06-10-2007
LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO ANTE LAS IMPUGNACIONES A LA LEY DEL ABORTO«Por la dignidad de la vida humana y la justicia» |
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Mediante un comunicado de prensa, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha fijado su postura con respecto a las recientes impugnaciones que ha recibido la ley que despenaliza el aborto en la capital de la República Mexicana. Los obispos de México se refieren, directamente, a las dos mociones de anticonstitucionalidad de la ley aprobada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el pasado mes de abril de 2007, promovidas por la Procuraduría General de la República y --de forma personal-- por el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Ambos recursos de inconstitucionalidad de una ley que permite el aborto hasta las 12 semanas de gestación --por considerar que no existe vida humana en el embrión--, están siendo analizados con cautela por el Tribunal Superior de Justicia de México y se espera que el máximo tribunal de la nación emita un fallo a fines de este año y que sería inatacable. Por el interés del comunicado emitido por la CEM y por la profundidad de la argumentación que dan los obispos mexicanos sobre el derecho a la vida y el respeto al embrión humano como sujeto de derechos y de dignidad desde el momento mismo de la concepción, reproducimos en su totalidad este documento. POR LA DIGNIDAD DE LA VIDA HUMANA Y LA JUSTICIA El fundamento de toda ley justa es la dignidad inalienable de la persona humana. La Iglesia católica, tanto por motivos que proceden de la verdad del hombre revelada en Jesucristo, como por argumentos que es posible descubrir con el uso de la razón natural, ha afirmado siempre el altísimo valor de cada ser humano, sin importar sexo, ocupación, raza, preferencia política, situación económica, coherencia moral o edad. La dignidad es un valor, es decir, es un dato reconocible por la razón que reclama como gesto adecuado una conducta de respeto y no de uso ya que la persona exige ser tratada como fin y no como medio. Gracias a esta perspectiva, es posible apreciar que existen un conjunto de bienes fundamentales que no pueden ser jamás sacrificados, comerciados o lastimados en modo alguno: «la exigencia moral originaria de amar y respetar a la persona como un fin y nunca como un simple medio, implica también, intrínsecamente, el respeto de algunos ... |
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