CARDENAL ROGELIO MAHONY, Arzobispo de Los Angeles
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CARDENAL ROGELIO MAHONY, Arzobispo de Los Angeles
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Por el CARDENAL ROGELIO MAHONY
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En todo el mundo el 1º. de mayo es un día para honrar las contribuciones de los trabajadores a nuestra sociedad. El año pasado millones de personas unieron sus esfuerzos para conmemorar el 1º. de mayo y las muchas contribuciones de los trabajadores inmigrantes y sus familias, pidiendo una reforma de inmigración justa y humana.
Nosotros canalizamos nuestras energías para educar a la gente de nuestras comunidades y ayudar a influir de manera positiva a nuestros representantes y senadores en el Congreso de EE.UU. Nuestros esfuerzos tuvieron éxito al derrotar la implementación de una legislación que habría criminalizado a los inmigrantes y sus aliados y cambiado el curso de las discusiones en el Congreso hacia una reforma de inmigración que habría proporcionado un camino hacia la legalización, mientras se continúa trabajando para mantener a las familias unidas.
En tanto que solamente el Senado de los Estados Unidos pasó la legislación de reforma de inmigración en 2006, el 1º. de mayo de 2007 una vez más nos da la oportunidad de apoyar a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, llamando a nuestros legisladores a poner un fin a la persecución de los inmigrantes y a la separación de las familias inmigrantes, así como a arreglar nuestro estropeado sistema de inmigración que se beneficia del duro trabajo de los inmigrantes, mientras los mantiene a la sombra de la sociedad.
El 1º. de mayo de 2007 es nuestra oportunidad de construir sobre los fundamentos de las reuniones y marchas, y una vez más hacer oír nuestras voces.
Este es un “Día de Acción”, un día para aprovechar nuestras energías en maneras positivas para lograr cambios positivos.
En nuestra tradición católica, el 1º. de mayo es la fiesta de San José Obrero, el patrón de los trabajadores en todo el mundo. José trabajó como carpintero para mantener a María y a Jesús en Nazareth. Muy probablemente José enseñó a Jesús el mismo oficio, y ambos contribuyeron en la santificación y la dignificación del trabajo humano.
Los inmigrantes que viven en nuestra Arquidiócesis vienen de todos los continentes de la Tierra. La vasta mayoría de ellos trabajan duramente, son muy conscientes y dedicados trabajadores y estudiantes. Muchos son indocumentados, y están ansiosos de regularizar su situación a fin de contribuir a levantar nuestras comunidades para el bien de todos
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