Publicado el 04-03-2007
JUAN PABLO II: AMAR A LA IGLESIA TAMBIÉN HOYPor Rodrigo Guerra López, director del «Observatorio social» del CELAM |
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Publicamos el segundo de una serie de tres artículos que ha escrito Rodrigo Guerra López, director del «Observatorio social» del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en el segundo aniversario del fallecimiento de Karol Wojtyla con el título: « Juan Pablo II: amar a la Iglesia también hoy». * * * ¿Es posible mantener fidelidad a Cristo y no ser fiel a la Iglesia? ¿Es posible ser fiel a la Iglesia y no ser fiel a los sucesores de los Apóstoles? ¿Es posible la fidelidad al Papa y no ser fiel a los obispos? Todas estas preguntas tienen una respuesta compleja que involucra muchos elementos fundamentales de la fe y de la constitución de la Iglesia como Misterio. Sin embargo, toda esta complejidad posee un punto de resolución y esclarecimiento: el método que Dios ha escogido para salvar a los hombres. En efecto, el método de Dios es la Encarnación: asumir todo lo humano de cada ser humano dentro de sí. Es fácil no caer en cuenta sobre lo que significa este método: la Encarnación no es la mera asunción genérica de “lo humano” en Dios, sino la asunción concreta de tu vida y la mía, con todas sus particularidades y fragilidades, en Cristo. Juan Pablo II en Redemptor hominis nos decía a este respecto: “en este camino por el que Cristo se une a todo hombre, la Iglesia no puede ser detenida por nadie” (RH 13). De hecho “el cometido fundamental de la Iglesia en todas las épocas y particularmente en la nuestra es dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo” (RH 10), es decir, recuperar cotidianamente la conciencia de que toda alegría y toda limitación en nuestra historia personal y colectiva se encuentra acompañada y abrazada por un Acontecimiento de comunión que no claudica. Los sucesores de los Apóstoles no escapan a esta misma situación. Basta mirar las referencias a Pedro en los Evangelios de Marcos y de Mateo para mirar que la fragilidad permanece en aquellos que ha sido escogidos como Pastores y particularmente en Aquel que es custodio de la unidad de la Iglesia. Si Jesús no hubiera pensado realmente en una Iglesia, como sostienen algunos, todo el discurso que encontramos sobre el significado de Pedro ... |
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