Publicado el 04-03-2007
JUAN PABLO II: SEGUIR A CRISTO ES POSIBLE TAMBIÉN HOYPor Rodrigo Guerra López, director del «Observatorio social» del CELAM |
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Publicamos el primero de una serie de tres artículos que ha escrito Rodrigo Guerra López, director del «Observatorio social» del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en el segundo aniversario del fallecimiento de Karol Wojtyla con el título: «Juan Pablo II: seguir a Cristo es posible también hoy». * * * El día 2 de abril de 2005, murió el Siervo de Dios, Juan Pablo 11. El tiempo transcurre con rapidez. Los eventos que marcan nuestra historia se siguen sucediendo. Sin embargo, algo peculiar está pasando. La gente lo recuerda con gran afecto. Aún sus peores enemigos matizan sus críticas y prefieren callar. En Roma continúan las largas filas para visitar su tumba. No es extraño encontrar en ella flores, imágenes y cartas. ¡Las personas le escriben a Juan Pablo II aún sabiendo que está muerto! ¿Cuál es la intuición detrás de estos gestos? ¿Por qué miles de personas diariamente se detienen frente a una lápida de mármol en la que no existe prácticamente ninguna ornamentación? ¿Por qué mucha gente, aún alejada de la vida de la Iglesia, se encomienda a su intercesión con gran confianza? Ésta es la primera de tres semblanzas de Juan Pablo II. En el año 2000 un «analista» dijo en una conferencia que tal vez el cariño y el seguimiento al Papa Juan Pablo II decaerían tras su muerte. La premisa de esta afirmación era que el Papa era una figura construida por los medios de comunicación, un producto simbólico de una sociedad que busca consuelos evanescentes ante sus necesidades y angustias reales. ¡Qué equivocada estaba esta apreciación! Juan Pablo II no era simplemente una figura de moda, su persona no fue un mero «hecho» que se agota en el pasado. Al parecer la vida y la presencia de este Papa configuran un auténtico «acontecimiento», es decir, un evento que comienza en un punto del tiempo y que permanece interpelando la vida y las conciencias. ¿Es esto posible? ¿Cómo la vida de un ser humano frágil y limitado como cualquier otro puede trascender así? Cuando se utilizan los recursos de las diversas ciencias sociales y humanas para la comprensión de un fenómeno en casos como el que nos ocupa, las herramientas metodológicas encuentran un punto límite. Ni el más sofisticado estudio de psicología social, de antropología de la religión ... |
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