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Por MIGUEL PÉREZ DE LABORDA, «Philosophica»
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de tener en cuenta el riesgo de vivir o morir, sino el examinar solamente, al obrar, si hace cosas justas o injustas y actos propios de un hombre bueno o de un hombre malo [Apología 28b].
Sócrates estaba convencido de que el mayor mal que le podía suceder era cometer una injusticia, no en cambio el padecerla, y de que, por tanto, no valía la pena cometer una para escapar de la muerte.
Su comportamiento en esta ocasión, que dejó a sus discípulos maravillados, se puede sólo comprender teniendo en cuanto su visión de lo que es el hombre, qué es lo mejor para el alma y qué es la virtud. Estaba fundado, en definitiva, en una ética filosófica. No se puede negar a algunos sofistas el mérito de haber planteado ya algunas de las cuestiones propias de la ética filosófica, pero su finalidad era más bien práctica, es decir, «la formación de hombres de estado y dirigentes de la vida pública» [Jaeger 1990: 425], y el escepticismo era una consecuencia casi inevitable de sus doctrinas.
La ética de Sócrates gira en torno a su concepción de la virtud. Por un lado, Sócrates afirma que la felicidad se encuentra en la virtud. Por otra parte, identifica la virtud con el conocimiento y el vicio con la ignorancia (con la consecuencia de que, entonces, el pecado resulta siempre involuntario). Estas tesis pueden resultar al lector un poco extrañas, y por ello tendremos que considerar con detenimiento cuáles son los motivos que llevan a Sócrates a defenderlas, y cuál es el sentido que les da.
Sócrates cree que la felicidad del hombre está en la virtud, y que no la procuran en cambio el placer, la salud, la fama, las riquezas, ni ninguno de los otros bienes que muchas veces se consideran la clave de la felicidad. En el Gorgias platónico, por ello, Sócrates defiende «que el que es bueno y honrado, sea hombre o mujer, es feliz, y que el malvado e injusto es desgraciado» [Gorgías 470e]. Por lo que parece, no es una tesis que haya sido probada por el mismo Sócrates, aunque estaba convencido de ello, quizá a causa de su experiencia de sentirse más feliz después de haber obrado bien, y de ver hasta qué punto pueden cerrarse en sí mismas otras personas, creando alrededor de
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